Me
está esperando un diagnóstico. Un sobre blanco con mi nombre
escrito.
Dentro, unas cifras que son datos y unos datos que señalarán
a otro nombre. Mañana lo sabré, sea lo que sea. Tal vez el
diagnóstico eres tú y tu mano la medicina que necesito. O tal vez
no hay medicina posible y, en ese caso, me recetarán decir adioses.
Los adioses, así en plural, se adaptan mejor a la persona a la que
se dirigen. Por eso, aparentemente, se valoran más. Cuesta
elaborarlos. Tienes que pensar en quién los recibe. No puedes ser
informal con todo el mundo. Pecarías de comodidad. Tienes que
esforzarte. Aunque sea lo último que hagas. Porque será lo último,
por lo que te recuerden.
FIN

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