Al
final del corredor, protegido por la penumbra, se escondía,
amenazante, el retrato del General. El General, como acostumbraba a
llamarlo mi abuela, no había sido ningún invicto combatiente de
nuestra familia. El General era solo un retrato al óleo que mi
abuela consiguió, o mejor dicho, adoptó, una lejana tarde de otoño
en un anticuario del barrio de Salamanca
de Madrid.
viernes, 21 de agosto de 2026
viernes, 7 de agosto de 2026
040 Los dos sueños y las dos sogas
Sueño,
sueño continuamente. No puedo parar de soñar. Siempre el sueño, el
mismo sueño, el sueño idéntico a sí mismo que se repite noche
tras noche. En el sueño, en la pesadilla, soy el rabino
Mordecai.
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