domingo, 7 de septiembre de 2025

017 “ die kalte Lösung”, la solución fría

La versión oficial cuenta que, durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán estaba interesado en las predicciones meteorológicas y su utilización para fines bélicos. Prever con antelación la llegada de temporales a los campos de batalla europeos resultaba vital para la planificación de las operaciones bélicas. El alto mando alemán ordenó la construcción de una estación meteorológica en Svalbard.

La Alemania nazi estableció un conjunto de las así llamadas estaciones meteorológicas en el Ártico. Una de ellas fue establecida en 1941, la denominada “Knospe”, en el interior de Krossfjorden. Knospe fue comandada por H. R. Knoespel después de la evacuación de los civiles rusos y noruegos.

Knospe fue abandonada en el verano de 1942. Oficialmente, un grupo de seis personas fue recogido por el submarino U-435, mandado por el capitán Siegfried Strelow. El 23 de agosto de 1942, recogió al personal de la base. No se produjo ningún enfrentamiento con los aliados.

En septiembre de 1943, los alemanes decidieron destruir las bases aliadas en la zona. La operación se desarrolló bajo el nombre de
Operación Zitronella. La operación incluyó la actuación de dos acorazados, Tirpitz y Scharnhorst, y nueve destructores: cinco de la clase Narvik (Z27, Z29, Z30, Z31, Z33) y los Erich Steinbrinck, Karl Galster, Theodor Riedel y Hans Lody.

El 8 de septiembre desembarcó un batallón de tropas alemanas. Con apoyo de fuego naval, tomaron la base de
Barentsburg y obligaron a los noruegos a retirarse hacia el interior. Las tropas alemanas destruyeron las reservas de carbón y abandonaron la zona.

Una operación militar desproporcionada con un objetivo de escaso valor estratégico. La predicción meteorológica debía de ser muy valiosa para los alemanes, cuando implicaban tales fuerzas para alejar de la zona a los noruegos.

En agosto de 1944,
Alemania inició la operación secreta Haudegen. Su propósito oficial: desarrollar modelos predictivos climáticos más precisos que los disponibles. Al mando del proyecto estaba el geólogo Wilhelm Dege, oficial que ya había visitado Noruega en la década de los treinta y que hablaba noruego correctamente.

Él y su equipo de diez hombres fueron sometidos a un duro entrenamiento en los
Alpes. Él y su equipo fueron transportados a la isla por un submarino y un carguero. Del carguero se desconoce el manifiesto de la carga y las órdenes para su comandante. Ni siquiera se sabe el nombre del comandante del barco. El submarino U-307 fue comandado por el capitán Friedrich-Georg Herrle. Las órdenes del submarino incluían una referencia a que la misión era “trascendental para Alemania”. Al menos era tan importante como para arriesgarse a enviar el cargamento a través de aguas controladas por la Navy.

Su destino fue
Nordostland, en las islas noruegas de Spitzbergen, en el fiordo Rijpfjord, junto al cabo Vestfonna. Allí se estableció la estación Haudegen. El equipo científico construyó una gran estación meteorológica que servía como complemento a otras bases similares.

La historia oficial cuenta que
Dege y su equipo se enteraron por radio del final de la guerra, en mayo de 1945. Decidieron destruir todas sus armas, salvo las esenciales para defenderse de los osos polares. También enterraron los documentos secretos, incluido el diario personal del docente, que serían recuperados en 1985 por su hijo, el doctor Eckart Dege.

El equipo de
Dege se rindió a unos pescadores noruegos. Fueron los últimos alemanes que se rindieron a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Después de la guerra,
Dege continuó con su labor científica durante muchos años. La estación meteorológica quedó abandonada en el Ártico, donde todavía hoy existen restos. Sus investigaciones fueron reconocidas años después por la UNESCO. Las declararon como “de gran valor científico”, ya que logró reunir datos que sirvieron para desarrollar mejores modelos de la dinámica climática del hemisferio norte.

Hasta aquí,
la historia oficial.

¿Es posible que una investigación meteorológica fuera apoyada por un esfuerzo bélico como el que desarrolló la Alemania nazi? Algunos investigadores apuntan a que allí los militares alemanes desarrollaban un arma capaz de cambiar el clima, un arma con las características de lo que hoy los conspiranoicos afirman del sistema HAARP.

“De todas las posibilidades, la más extraña es la real”.
A.C.

El presente se forma por acumulación de hechos pasados. Somos el resultado de esos sucesos del pasado de los que apenas sabemos nada. De esta historia conocemos, algunas de las otras historias que la precedieron, que le dieron forma, que la permitieron. De otras historias, ni tenemos ni tendremos noticia alguna.

Confundimos la realidad con nuestro conocimiento sobre la realidad. Pero la realidad está muchas veces fuera de nuestros conocimientos.

Enrich Ramien fue capitán del submarino U-486. Durante la guerra realizó varios viajes secretos a bases del Ártico en Svalbard y a las de Nueva Suabia en la Antártida. Su misión se reducía a transportar equipo y pasaje. Ramien dejó un diario que su hijo Wilhelm ha puesto a disposición de los investigadores.

En el diario,
Enrich limita sus anotaciones a fechas y posiciones de los submarinos que comandó: las trayectorias del U-486. Sus puertos base fueron primero Brest y Lorient, en Francia; Bergen y Trondheim, en Noruega. Las notas sobre el pasaje revelan algunos datos extraños, e incluyen los nombres de los pasajeros.

Hace mención a pasajeros “
sin nacionalidad”. En dos ocasiones se refiere a ellos como “los brujos”. Sus anotaciones incluyen dos nombres: uno, el del conocido físico Manfred von Ardenne; el otro, el comandante que dirigía aquellas “transferencias de personal”, Hugo Bettelman.

Manfred von Ardenne, después de la guerra, “se pasó” a los rusos y desarrolló una exitosa carrera en Alemania Oriental. Los familiares de von Ardenne niegan cualquier posible viaje de Manfred a Svalbard.

Hugo Bettelman trabajó para la Ahnenerbe. Encontramos a su hijo en Hamburgo. Es astrólogo profesional.

A continuación, reseño su entrevista:

—La versión oficial es que la
Haudegen era una estación meteorológica, la última de Alemania en Svalbard, pero como ustedes sospechan, no se trataba de una misión meteorológica. Era algo mucho más importante. Tan importante que prolongó la guerra bajo la dirección de Albert Speer.

Aquella introducción nos sorprendió. ¿Cómo podía
Svalbard haber prolongado la guerra? El astrólogo prosiguió:

—Durante la gestión de Albert Speer, a partir del 8 de febrero de 1942, el desarrollo de soluciones novedosas en la industria alemana afectó a prácticamente todos los aspectos de la misma. Fue como si hubiera tenido lugar una explosión de creatividad. Hubo avances significativos en todas las ramas de la industria que tenían que ver directa o indirectamente con el esfuerzo bélico. Si alguien se molestara en recopilar todos y cada uno de los inventos y descubrimientos de aquellos años, su número sería abrumador. Esa explosión de creatividad no fue casual.

—Como ustedes saben, la SS-Ahnenerbe se dedicó a desarrollar investigaciones sobre temas que hoy llamaríamos ocultistas. En algunos aspectos desarrollaron técnicas operativas muy funcionales. Mi padre, el doctor Hugo Bettelman, participó en la expedición al Tíbet de Ernst Schäfer. Su misión: recopilar información sobre los estados de “conciencia ampliada”. De aquella expedición regresaron a Alemania con los secretos de la magia del Tíbet.

—La Ahnenerbe desarrolló esos secretos en técnicas que se emplearon durante la guerra. Lo que se desarrollaba en el Ártico y en el Antártico era la guerra “por otros medios”. La operación era obviamente secreta y recibió el nombre de “die kalte Lösung”, la solución fría.

—Cuando uno implora socorro a los espíritus, las técnicas de preparación personal son sobradamente conocidas. Una de las cosas que no se divulga es la geografía de los espíritus. Dependiendo del lugar, de las condiciones fisicoquímicas del lugar en el que se realice la invocación, las respuestas serán diferentes, porque en cada lugar dominan distintos espíritus. La Solución Fría” es aquella que se nos revela tras una invocación en un lugar adecuado.

—Por regla general, cuanto más inaccesible sea el lugar desde el que realizamos la invocación o la solicitud de ayuda, la inspiración que se nos hará llegar será de mucho más valor. Aclararemos que el valor de una inspiración está en relación directa con su dificultad y su originalidad. En términos prácticos, para conseguir una inspiración genial, no solamente tendremos que preparar nuestro espíritu, además tendremos que realizar la invocación en el lugar de peor acceso que podamos permitirnos.

-El modo en que Heisenberg encontró su propuesta para una mecánica matricial tiene mucho que ver con los métodos de la solución fría. Se ha propuesto que Heisenberg habría tenido acceso a los métodos secretos elaborados por los ocultistas nazis. No es una hipótesis plausible, debido a la juventud de Heisenberg, aunque no podemos dejar de observar un cierto paralelismo entre la manera de proceder de Heisenberg y los métodos desarrollados por la Sociedad del Dragón. En mi opinión, Heisenberg pudo haber llegado por casualidad a desarrollar un método personal parecido.

-La dificultad de acceso se entiende en sentido amplio. Una dificultad de acceso puede ser momentánea, por ejemplo, por un alud, por una tormenta o por un huracán. Un lugar puede transformarse de pronto en inaccesible por quedar aislado, como una isla separada del continente por una tormenta. También influyen las características meteorológicas y atmosféricas, como la presión, la temperatura, la concentración de oxígeno, etc.

-La solución a un problema para el que solicitemos inspiración tiene dos puntos de acceso más probables: en los polos norte y sur, Svalbard y Nueva Suabia. Son los dos lugares más inhóspitos y menos accesibles del planeta. Una inspiración sobrevenida en esos dos lugares tiene una alta probabilidad de ser genial.

-La SS-Ahnenerbe estableció un programa ultrasecreto que combinaba a médiums, chamanes y científicos de primera fila. Los primeros en descubrirlo y utilizarlo fueron los científicos de esta organización nazi. Instalaron sus bases en la Antártida, en Nueva Suabia. Allí, brujos, chamanes y médiums entrenaban en técnicas de invocación y de meditación a los científicos y técnicos escogidos que tenían “algún problema por resolver”.

-Las primeras experiencias se hicieron en Nueva Suabia, en la Antártida. Tenía la desventaja de la distancia a Alemania. Albert Speer presionó para que el programa se trasladase a Svalbard, mucho más cerca en términos de tiempo. Los técnicos y los científicos eran enviados a la base mediante submarinos. Uno de ellos era el U-465.

-Los primeros resultados fueron sorprendentes: soluciones específicas para la industria, aportaciones organizativas, armas desarrolladas durante los distintos programas. Todo ello tenía origen en Svalbard. Los aliados ni siquiera lo sospechaban. Si hubieran tomado Svalbard, la industria alemana no hubiera podido hacerles frente.

-Así que eso era lo que en realidad sucedía en Svalbard.

-Les debo aclarar: es lo que todavía sigue sucediendo en Svalbard.

FIN

 
 

 

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