La
Alemania
nazi estableció un conjunto de las así llamadas estaciones
meteorológicas en el Ártico.
Una de ellas fue establecida en 1941, la denominada “Knospe”,
en el interior de Krossfjorden.
Knospe fue
comandada por H. R.
Knoespel después
de la evacuación de los civiles rusos y noruegos.
Knospe
fue abandonada en el verano de 1942. Oficialmente, un grupo de seis
personas fue recogido por el submarino U-435, mandado por el capitán
Siegfried Strelow.
El 23 de agosto de 1942, recogió al personal de la base. No se
produjo ningún enfrentamiento con los aliados.
En septiembre
de 1943, los alemanes decidieron destruir las bases aliadas en la
zona. La operación se desarrolló bajo el nombre de Operación
Zitronella. La
operación incluyó la actuación de dos acorazados, Tirpitz
y Scharnhorst, y
nueve destructores: cinco de la clase Narvik
(Z27, Z29, Z30, Z31, Z33) y los Erich
Steinbrinck, Karl Galster, Theodor Riedel y Hans Lody.
El
8 de septiembre desembarcó un batallón de tropas alemanas. Con
apoyo de fuego naval, tomaron la base de Barentsburg
y obligaron a los noruegos a retirarse hacia el interior. Las tropas
alemanas destruyeron las reservas de carbón y abandonaron la
zona.
Una operación militar desproporcionada con un objetivo
de escaso valor estratégico. La predicción meteorológica debía de
ser muy valiosa para los alemanes, cuando implicaban tales fuerzas
para alejar de la zona a los noruegos.
En agosto de 1944,
Alemania
inició la operación secreta Haudegen.
Su propósito oficial: desarrollar modelos predictivos climáticos
más precisos que los disponibles. Al mando del proyecto estaba el
geólogo Wilhelm
Dege,
oficial que ya había visitado Noruega en la década de los treinta y
que hablaba noruego correctamente.
Él y su equipo de diez
hombres fueron sometidos a un duro entrenamiento en los Alpes.
Él y su equipo fueron transportados a la isla por un submarino y un
carguero. Del carguero se desconoce el manifiesto de la carga y las
órdenes para su comandante. Ni siquiera se sabe el nombre del
comandante del barco. El submarino U-307
fue comandado por el capitán Friedrich-Georg
Herrle. Las
órdenes del submarino incluían una referencia a que la misión era
“trascendental para
Alemania”. Al menos
era tan importante como para arriesgarse a enviar el cargamento a
través de aguas controladas por la Navy.
Su
destino fue Nordostland,
en las islas noruegas de Spitzbergen,
en el fiordo Rijpfjord,
junto al cabo Vestfonna.
Allí se estableció la estación Haudegen.
El equipo científico construyó una gran estación meteorológica
que servía como complemento a otras bases similares.
La
historia oficial cuenta que Dege
y su equipo se enteraron por radio del final de la guerra, en mayo de
1945. Decidieron destruir todas sus armas, salvo las esenciales para
defenderse de los osos polares. También enterraron los documentos
secretos, incluido el diario personal del docente, que serían
recuperados en 1985 por su hijo, el doctor Eckart
Dege.
El
equipo de Dege
se rindió a unos pescadores noruegos. Fueron los últimos alemanes
que se rindieron a los Aliados en la Segunda Guerra Mundial.
Después
de la guerra, Dege
continuó con su labor científica durante muchos años. La estación
meteorológica quedó abandonada en el Ártico, donde todavía hoy
existen restos. Sus investigaciones fueron reconocidas años después
por la UNESCO. Las declararon como “de
gran valor científico”,
ya que logró reunir datos que sirvieron para desarrollar mejores
modelos de la dinámica climática del hemisferio norte.
Hasta
aquí, la historia
oficial.
¿Es
posible que una investigación meteorológica fuera apoyada por un
esfuerzo bélico como el que desarrolló la Alemania nazi?
Algunos investigadores apuntan a que allí los militares alemanes
desarrollaban un arma capaz de cambiar el clima, un arma con las
características de lo que hoy los conspiranoicos afirman del sistema
HAARP.
“De
todas las posibilidades, la más extraña es la real”.
A.C.
El
presente se forma por acumulación de hechos pasados. Somos el
resultado de esos sucesos del pasado de los que apenas sabemos nada.
De esta historia conocemos, algunas de las otras historias que la
precedieron, que le dieron forma, que la permitieron. De otras
historias, ni tenemos ni tendremos noticia alguna.
Confundimos
la realidad con nuestro conocimiento sobre la realidad. Pero la
realidad está muchas veces fuera de nuestros conocimientos.
Enrich
Ramien fue
capitán del submarino U-486.
Durante la guerra realizó varios viajes secretos a bases del Ártico
en Svalbard y a las de Nueva
Suabia en la
Antártida. Su misión se reducía a transportar equipo y pasaje.
Ramien
dejó un diario que su hijo Wilhelm
ha puesto a disposición de los investigadores.
En el diario,
Enrich
limita sus anotaciones a fechas y posiciones de los submarinos que
comandó: las trayectorias del U-486.
Sus puertos base fueron primero Brest
y Lorient,
en Francia;
Bergen
y Trondheim,
en Noruega.
Las notas sobre el pasaje revelan algunos datos extraños, e incluyen
los nombres de los pasajeros.
Hace mención a pasajeros “sin
nacionalidad”. En
dos ocasiones se refiere a ellos como “los
brujos”. Sus
anotaciones incluyen dos nombres: uno, el del conocido físico
Manfred von
Ardenne; el otro,
el comandante que dirigía aquellas “transferencias
de personal”,
Hugo
Bettelman.
Manfred
von Ardenne,
después de la guerra, “se
pasó” a los
rusos y desarrolló una exitosa carrera en Alemania
Oriental. Los
familiares de von
Ardenne niegan
cualquier posible viaje de Manfred
a Svalbard.
Hugo
Bettelman trabajó
para la Ahnenerbe.
Encontramos a su hijo en Hamburgo.
Es astrólogo profesional.
A continuación, reseño su
entrevista:
—La
versión oficial es que la Haudegen
era una estación meteorológica, la última de Alemania
en Svalbard,
pero como ustedes sospechan, no se trataba de una misión
meteorológica. Era algo mucho más importante. Tan importante que
prolongó la guerra bajo la dirección de Albert
Speer.
Aquella
introducción nos sorprendió. ¿Cómo podía Svalbard
haber prolongado la guerra? El astrólogo prosiguió:
—Durante
la gestión de Albert
Speer, a
partir del 8 de febrero de 1942, el desarrollo de soluciones
novedosas en la industria alemana afectó a prácticamente todos los
aspectos de la misma. Fue como si hubiera tenido lugar una explosión
de creatividad. Hubo avances significativos en todas las ramas de la
industria que tenían que ver directa o indirectamente con el
esfuerzo bélico. Si alguien se molestara en recopilar todos y cada
uno de los inventos y descubrimientos de aquellos años, su número
sería abrumador. Esa explosión de creatividad no fue casual.
—Como
ustedes saben, la SS-Ahnenerbe
se dedicó a desarrollar investigaciones sobre temas que hoy
llamaríamos ocultistas. En algunos aspectos desarrollaron técnicas
operativas muy funcionales. Mi padre, el doctor Hugo
Bettelman,
participó en la expedición al Tíbet de Ernst
Schäfer. Su
misión: recopilar información sobre los estados de “conciencia
ampliada”. De aquella expedición regresaron a Alemania con los
secretos de la magia del Tíbet.
—La
Ahnenerbe
desarrolló esos secretos en técnicas que se emplearon durante la
guerra. Lo que se desarrollaba en el Ártico
y en el Antártico
era la guerra “por otros medios”. La operación era obviamente
secreta y recibió el nombre de “die
kalte Lösung”,
la solución fría.
—Cuando
uno implora socorro a los espíritus, las técnicas de preparación
personal son sobradamente conocidas. Una de las cosas que no se
divulga es la geografía de los espíritus. Dependiendo del lugar, de
las condiciones fisicoquímicas del lugar en el que se realice la
invocación, las respuestas serán diferentes, porque en cada lugar
dominan distintos espíritus. La
“Solución
Fría” es
aquella que se nos revela tras una invocación en un lugar
adecuado.
—Por
regla general, cuanto más inaccesible sea el lugar desde el que
realizamos la invocación o la solicitud de ayuda, la inspiración
que se nos hará llegar será de mucho más valor. Aclararemos que el
valor de una inspiración está en relación directa con su
dificultad y su originalidad. En términos prácticos, para conseguir
una inspiración genial, no solamente tendremos que preparar nuestro
espíritu, además tendremos que realizar la invocación en el lugar
de peor acceso que podamos permitirnos.
-El
modo en que Heisenberg
encontró su propuesta para una mecánica matricial tiene mucho que
ver con los métodos de la solución fría. Se ha propuesto que
Heisenberg
habría tenido acceso a los métodos secretos elaborados por los
ocultistas nazis. No es una hipótesis plausible, debido a la
juventud de Heisenberg,
aunque no podemos dejar de observar un cierto paralelismo entre la
manera de proceder de Heisenberg
y los métodos desarrollados por la Sociedad
del Dragón.
En mi opinión, Heisenberg
pudo haber llegado por casualidad a desarrollar un método personal
parecido.
-La
dificultad de acceso se entiende en sentido amplio. Una dificultad de
acceso puede ser momentánea, por ejemplo, por un alud, por una
tormenta o por un huracán. Un lugar puede transformarse de pronto en
inaccesible por quedar aislado, como una isla separada del continente
por una tormenta. También influyen las características
meteorológicas y atmosféricas, como la presión, la temperatura, la
concentración de oxígeno, etc.
-La
solución a un problema para el que solicitemos inspiración tiene
dos puntos de acceso más probables: en los polos norte y sur,
Svalbard y Nueva
Suabia. Son
los dos lugares más inhóspitos y menos accesibles del planeta. Una
inspiración sobrevenida en esos dos lugares tiene una alta
probabilidad de ser genial.
-La
SS-Ahnenerbe
estableció un programa ultrasecreto que combinaba a médiums,
chamanes y científicos de primera fila. Los primeros en descubrirlo
y utilizarlo fueron los científicos de esta organización nazi.
Instalaron sus bases en la Antártida, en Nueva
Suabia. Allí,
brujos, chamanes y médiums entrenaban en técnicas de invocación y
de meditación a los científicos y técnicos escogidos que tenían
“algún problema por resolver”.
-Las
primeras experiencias se hicieron en Nueva
Suabia, en la
Antártida.
Tenía la desventaja de la distancia a Alemania.
Albert Speer
presionó para que el programa se trasladase a Svalbard,
mucho más cerca en términos de tiempo. Los técnicos y los
científicos eran enviados a la base mediante submarinos. Uno de
ellos era el U-465.
-Los
primeros resultados fueron sorprendentes: soluciones específicas
para la industria, aportaciones organizativas, armas desarrolladas
durante los distintos programas. Todo ello tenía origen en Svalbard.
Los aliados ni siquiera lo sospechaban. Si hubieran tomado Svalbard,
la industria alemana no hubiera podido hacerles frente.
-Así
que eso era lo que en realidad sucedía en Svalbard.
-Les
debo aclarar: es lo que todavía sigue sucediendo en Svalbard.
FIN

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