jueves, 21 de mayo de 2026

035 El Tavor

La calle de Espoz y Mina discurre de norte a sur y tiene diez esquinas. Por eso, los sabios la eligieron para modificar su mecanismo. Fue un trabajo cabalístico

Primero, levantaron la carta astral de la calle. Luego, la de cada uno de sus edificios. Después, unificaron las cartas, reduciéndolas a una sola y común. Cuando la tuvieron calculada, rescataron a los genios caldeos de su encierro. Los convocaron en las diez esquinas de la calle. Eregbuo, Afut, Tepisatosoa pasaron a ser sus guardianes. Eran los que abrirían el mecanismo de las puertas en el instante preciso.

Un día lóbrego, con la Luna y Marte compartiendo grado en Aries, en un local de la calle abrieron una armería. Un negocio común e insignificante. Vendía réplicas de armas. Otro día, entró en ella un cliente. Mejor dicho: aquel fue
El Día y aquel era El Cliente. Su mirada se detuvo sobre la réplica de un Tavor. Salió de la armería con el Tavor envuelto entre las manos.

El desconocido subió por la calle, detuvo un taxi y se dirigió a la estación. Se situó en la salida del andén. La vio venir hacia él, con una maleta rosa. Parsimoniosamente, desenvolvió la réplica del
TR21. Apuntó. Nadie se fijó en él cuando lo hacía. Apretó el gatillo. La muchacha cayó, al ritmo del traqueteo de la ráfaga. Gritos. Carreras. La policía llega, le detiene. El desconocido no ofrece resistencia. Le quitan la réplica de las manos. Él solo murmura: “He matado a Satanás”.

La investigación no fue concluyente. No existe arma homicida. Una réplica no puede disparar. A pesar de ello, hay testigos que afirman que aquella fue el arma y aquel el asesino.

Post scriptum:Tavor” es el monte donde Jesús se transfigura, pero también es el nombre de un subfusil del ejército israelí. El relato incide en una transformación misteriosa y terrible. El protagonista no es la presunta víctima, ni el que aprieta el gatillo, ni siquiera el arma simulada que se transfigura dos veces; el protagonista parece que es la calle y un mecanismo que se modifica a voluntad, pero tampoco lo es, porque los protagonistas son los que diseñan la trampa y modifican la realidad para cambiar un futuro tan desconocido como ellos. Ellos, los sabios de los que nadie sabe nada, son los protagonistas porque mueven los hilos de la historia y la mano del Autor.

FIN



PS el Tavor subfusil israelí y el Monte Tabor son nombres homófonos. Un nombre que  nos conduce a la transfiguración, a la metamorfosis .


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